Con apenas 15 años, McGallium ya es un nombre que empieza a resonar con fuerza dentro de la escena underground del rap mexicano. Originario del Estado de México, este joven artista no solo destaca por su propuesta musical, sino también por una visión clara y desafiante: no seguir fórmulas, sino romperlas.

Un vínculo con la música desde la infancia

Desde los 3 años, McGallium mostró una sensibilidad musical poco común, explorando distintos géneros antes de encontrar su verdadera pasión en el rap. A los 11, la cultura hip-hop lo atrapó por completo. Más allá del ritmo y la estética, lo que realmente lo cautivó fue el mensaje: autenticidad, resistencia y calle, valores que hoy forman la columna vertebral de su propuesta.

Primeros pasos, tropiezos y evolución

A los 13 años comenzó a escribir y grabar sus primeras canciones usando únicamente su celular. Aunque eran trabajos aún inmaduros, dejaban ver una intención artística genuina. Sin embargo, las redes sociales no fueron indulgentes: una ola de críticas y hate lo obligó a retirarse momentáneamente del juego. En lugar de rendirse, McGallium decidió trabajar en silencio y regresar con más fuerza.

El nacimiento del personaje y el EP debut

Medio año después, resurgió con una identidad artística más sólida y misteriosa. Lanzó su primer EP titulado “Trip Old School”, donde presentó por primera vez a su alter ego enmascarado con luces neón. Este personaje no solo sirve como recurso visual, sino que también representa su intención de mantener el enfoque en el arte, no en el ego.

Ese mismo año, firmó con el sello independiente HONEY RÉCORDS, lo que le permitió dar un salto de calidad en su producción. El EP dejó claras sus influencias: rap clásico de los años 90, samples sucios, texturas crudas y una estética sonora muy personal.

Una propuesta lírica diferente

Actualmente, McGallium no teme experimentar con sonidos como el trap o el Detroit rap, pero siempre desde una perspectiva auténtica. Rechaza los clichés de riqueza y ostentación que abundan en estos géneros, y en su lugar ofrece letras llenas de referencias a la cultura popular, reflexiones honestas sobre la vida cotidiana y un enfoque fresco que se siente real, no fabricado.

Una misión clara: ser irreemplazable

Para McGallium, el objetivo es claro: no quiere reemplazar a nadie, quiere ser ese nuevo artista al que todos quieran reemplazar algún día. Su meta no es encajar, sino transformar. Con apenas 15 años, ya se perfila como una voz distinta, con potencial para redefinir el rap mexicano desde adentro, sin disfraces de lo que no es.