En ocasiones, los proyectos más interesantes nacen de la necesidad íntima de crear. Así comenzó también la historia de MARTIZ, la banda de música alternativa que ha empezado a hacerse un hueco en la escena indie nacional. Todo surge de la iniciativa de Daniel Martínez, voz del grupo, quien comenzó componiendo y grabando demos de forma totalmente amateur. Sin grandes pretensiones, solo con la urgencia de transformar ideas en canciones.
Pero toda historia musical tiene un punto de inflexión. En este caso, llegó cuando Daniel conoció a David Manzullo, exbajista de Neuman. Su influencia y su confianza en el potencial de aquellas primeras composiciones fueron decisivas: le animó a dar un paso más allá y a formar una banda completa.
Así se sumaron al proyecto Antonio Tomás (guitarras), Sebas Blanco (bajo) y Asís Allá (percusión), terminando de dar forma a lo que hoy conocemos como MARTIZ. A través de Manzullo, Daniel entró también en contacto con Jorge Guirao, integrante de Second y productor del primer disco de la banda, El amor no existe. Un debut que demostró que el grupo tenía mucho más que ofrecer.
Actualmente, MARTIZ se encuentra trabajando en su segundo álbum, Hasta que el cuerpo reviente, cuyo primer tema —homónimo— ya está disponible. Esta nueva etapa cuenta con la producción de Edu Guerrero, lo que añade una nueva paleta de matices al sonido del grupo.
¿Y cómo suenan? En sus canciones hay espacio para todo: melodías sombrías que hablan del desamor, la fragilidad o la decepción, y temas luminosos que invitan a moverse, saltar o perderse en la pista de baile. Una dualidad emocional que se ha convertido en una seña de identidad para MARTIZ, y que permite que cada oyente encuentre su propio reflejo en sus letras.
La banda sigue creciendo, explorando y construyendo su propio universo musical. Si algo está claro, es que MARTIZ no ha hecho más que empezar.



